«Se te cae» es eso: no llega, no engancha, o se apaga a mitad. Ciento veintitrés herramientas, y cada una arregla un punto y sólo uno.
Cuando cuentas algo y no pasa nada, casi nunca es que lo explicaras mal. Es que se rompió en un sitio concreto, y ese sitio tiene nombre.
Hay diez sitios donde se rompe. Elige el que te suene y verás con qué se arregla.
Qué le dices, qué hace esa persona y en qué momento se te cae. Te digo en cuál de los diez sitios es y con qué se arregla.
Da igual a qué te dediques. Si tienes a alguien enfrente, te pasa.
No cambia la herramienta según tu profesión. Cambia según dónde se te cae la persona que te escucha, y eso es lo mismo en una consulta, en un aula, en una reunión y en la mesa de tu casa.
Aquí el problema está en la persona que te escucha. Son 87 de las 123.
¿No te has reconocido en ninguno? Entonces el problema no está en quien te escucha. Míralo en —lo que dices, cómo lo dices o dónde pones el límite— o en , que no arregla una conversación: mejora al que la tiene. Y las enseña las ciento veintitrés de una vez.
Las otras 36 no arreglan a quien te escucha.