Gala Go Lab
Aprende · Aplica · Avanza
Prelanzamiento 2026
Tienes una vida entera sin escribir.
Y el día que te toca hablar —en una venta, frente a tu equipo, frente a tus hijos— te quedas en blanco o cuentas otra vez la misma anécdota de siempre.
La única regla
Si no te pasó, no se cuenta.
Aquí no se inventa nada. Se escribe lo tuyo, con tu manera de hablar. Si en tu ficha falta un dato, te lo pregunto — no lo relleno.
Todos queremos que quede algo nuestro. Casi nadie lo dice en voz alta. Suena a vanidad, o suena a despedida, y no es ninguna de las dos. Las historias son lo único que se hereda sin notario — y solo se heredan las que alguien se sentó a escribir.
Ver qué hay
Cada historia se escribe para una herramienta
Las historias y las herramientas van juntas: cada microhistoria se escribe para una herramienta concreta y para el sitio donde a ti te toca hablar. Según el perfil que marques en tu ficha, unas nacen para abrir una conferencia; otras para ese minuto en la junta directiva en que hay que decir algo y todos te miran; otras para una clase que se te está yendo de las manos; otras para una campaña que necesita en diez segundos lo que un dato no logra; otras para sostener un precio sin bajar la voz.
Y todas llevan el hilo de tu casa: las mismas historias que te sirven frente a mil personas son las que quieres que tus hijos sepan de ti. Por eso son 206 y no veinte.
103 en el material que recibes · 20 solo dentro del Lab · 23 familias
Ver las 123 herramientas, familia por familia
Las verdes viven solo dentro del Lab y no se venden sueltas — ábrelas para saber por qué.
Lo que suelen preguntarme
¿Qué es el Lab y qué no es?
En el Lab aprendes qué significa cada herramienta, para qué sirve y en qué momento se usa. El uso es tuyo: lo aplicas a tu manera, con tu criterio y con tu gente.
Lo que no incluye es que se te escriban más historias. Eso es Tu repertorio y va aparte. Aquí entras a aprender, no a encargar.
¿Qué pasa cuando se acaban mis 12 meses?
Tu precio de compra no cambia durante tus 12 meses de licencia. Las futuras tarifas aplican únicamente a nuevas compras o renovaciones.
El precio de renovación se te comunica antes del vencimiento, para que decidas con tiempo. Y lo que compraste en Tu repertorio es tuyo para siempre: eso no vence ni se renueva.
¿Y si no sé escribir bien?
Mejor. La ortografía aquí no importa y la redacción tampoco — de eso me encargo yo. Lo que necesito es tu manera de decir las cosas, con tus muletillas y tus palabras raras.
Por eso te voy a pedir que no escribas: que hables. En el teléfono, el micrófono del teclado. En Windows, la tecla de Windows y la H. Sale más largo, más rápido y más tuyo.
¿Alguien más va a leer lo que cuento?
No. Lo leo yo para escribir tus historias y ahí termina. No se publica, no se comparte y no se usa de ejemplo con nadie.
Y hay algo más fino que eso. A veces una historia que sí quieres contar arrastra un pedazo que no: un nombre, una enfermedad, una separación, alguien que prefieres dejar fuera. Por eso al final de la ficha hay una pantalla donde escribes qué queda fuera y quién no aparece — ni con el nombre cambiado — aunque la historia alrededor sí se escriba. Lo que pongas ahí no se usa. Ni una línea.
¿Se puede en inglés o portugués?
Pronto. Estamos preparando esa capacidad y te avisaremos apenas esté lista.
Escribir la historia de alguien no es traducir un texto: es entender cómo habla, qué le pesa y qué quiere dejar. Eso pide el mismo cuidado en cualquier idioma, y por eso se abre cuando se pueda hacer igual de bien.
¿Por qué 20 herramientas no se venden sueltas?
Porque no se aprenden leyendo. Mueven emociones fuertes, o se aplican leyendo a la persona que tienes enfrente en tiempo real. Por escrito se convierten en manual de adivinación.
Con práctica y con casos se aprenden de verdad. Por eso viven dentro del Lab.
Quién escribe esto
Carlos Riofrío. Veinte años vendiendo, y veinte años enseñando a vender.
Empecé por abajo: timbres, libros bajo el brazo, puerta por puerta. Venta directa de la cruda, donde el que abre no te esperaba y tienes treinta segundos para que no cierre. Ahí aprendí lo que sostiene todo lo demás: una historia bien contada abre más que cualquier argumento.
De esa puerta pasé a la otra mesa. Empresas, comités de compra, distribuidores, negociaciones que no se cierran en una visita sino en seis. B2C y B2B, las dos escuelas y no una — y son escuelas distintas: quien te diga que es lo mismo no ha estado en las dos.
Y de vender pasé a formar. Equipos comerciales, gerentes, dueños de negocio. Gente que hoy cierra contando lo suyo, porque aprendió a ordenarlo.
Eso es lo que recibes. No un método que leí en un libro: veinte años de calle, de mesa y de aula, destilados en historias que son tuyas y que aguantan cuando las cuentas en voz alta.
Y no te pido nada que yo no haga. Cada clase, cada video y cada herramienta del Lab la enseño con una historia mía, no con un ejemplo inventado. El método está probado primero en mí.
Gala Go Lab · somosgalagolab@gmail.com